¿Ser o no ser? Fuimos, somos y seremos

Una de las grandes aventuras en las que nos embarcamos muchos de los que vivimos y no solo transitamos este mundo es la de intentar delinear lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, o al menos lo que querríamos ser.
Cual navegantes del siglo XV , nos adentramos en la inmensidad del mar buscando aquello que aún está por descubrirse. A lo largo del viaje vamos escribiendo nuestras bitácoras dejando en ellas coloridos encuentros con seres o paisajes maravillosos, miradas e imágenes que perduran en el recuerdo, canciones que expanden el alma, aromas caseros que abren nuestro pecho, aquella bruma que nos sorprendió y nos levantó de un sueño, amargos tragos, tormentas inesperadas.
En nuestro andar, en la elección de nuestros caminos recorridos o por recorrer estamos nosotros atestiguando lo que fuimos, lo que somos, ¿lo que seremos? .
Tal vez no debemos ser tan arrogantes... al fin y al cabo, soltemos amarras y sintámonos simplemente parte de este insondable Universo.

domingo, 28 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

Con-vivir

Con vivir / vivir con.
¿Qué representará para alguien que se ubica en un nuevo espacio ya habitado por otros el con-vivir? ¿Implicará despojarse de mañas? ¿Desplazar o desplazar-se? ¿Supondrá adaptarse a las reglas de los demás? Y en caso de que eso sucediera, ¿qué tan preparados estamos para ello?
 En cada uno de los espacios en los que nos desenvolvemos de una u otra manera convivimos con otro u otros: en el barrio con los vecinos, en la calle con los otros automovilistas, en el trabajo con los compañeros, en la casa con la familia y hasta en la cama con la pareja!!  
El vivir con Otro/s es una elección de enorme responsabilidad, porque tal como la palabra lo dice, supone el responder a los demás. Allí aparecen entonces alternativas de las más diversas: complicidades, alianzas estratégicas, gestos de camaradería o compañerismo y lenguas de serpientes que chusmean y difaman; se escuchan conversaciones y también monólogos; se producen miradas que dicen mucho más que las palabras porque ya tienen su propio código o se ven espaldas que dan cuenta de la indiferencia.
Sea cual sea la forma en que se va configurando el vínculo, será necesario ser consciente de que el estar en ese momento y en ese lugar fue una decisión. Que como toda decisión, hay un margen en el que las cosas son previsibles, pero también un universo de incertidumbre. La decisión se suscita en un presente, pero su efecto se verá en el futuro.
No perdamos esto de vista, puede que nos ayude a tomar una verdadera dimensión al decidir con quien quiere uno convivir...



sábado, 20 de agosto de 2011

Elijamos ser...

Más allá de las etiquetas que portamos en la sociedad y que nos hablan de cuánto somos (si, cuánto! cuanto trabajo, responsabilidades, pertenencia!), o qué somos, suele aparecer en algún momento de la vida cierta rebeldía, cierta revelación de que hay algo que fuimos o algo que somos que no nos place: lo que hacemos, lo que sentimos, lo que vivimos a diario está tan naturalizado que no quedan intersticios por los cuales filtrar la incómoda pregunta acerca del sentido de lo que estamos haciendo ¿será por comodidad? ¿será por pereza a pensarnos iniciando un nuevo recorrido? ¿o es que resulta incómodo experimentar el paso del tiempo y sus consecuencias? ¡Me resisto a caer en el trillado slogan Todo tiempo pasado fue mejorMe siento más a gusto con el espacio de posibilidad e incerteza que habilita otro: "Lo mejor está por venir".  Mientras tanto, en ese escurridizo presente, elijamos ser...

martes, 16 de agosto de 2011

Identidad,N° y cualidad

Existe una forma simple de obtener una identidad. Digo "obtener" y no construir o desarrollar una identidad, porque en este mundo uno "obtiene" una identidad: para el país, somos un n° (DNI); para la aldea global, también (Pasaporte); para el sistema de salud o el de jubilación, la identidad también es numérica; a veces con humoradas uno también identifica a las personas con un número "y... después de anoche le pongo un dos!"; uno "es" o "no es" si está reconocido como conductor en el organismo correspondiente; uno "es", "existe" en la medida en la que otros dan cuenta de aquello que somos. Mientras tanto, el ámbito en el que nos presentemos conjuga y juega con fragmentos de nuestra identidad: con nuestra formación profesional -" Licenciada (doctor, arquitecto,profesora)..."-; con nuestros grupos sociales cercanos- "Soy el tío (hermano, prima, esposa, amigo, vecino...); con grupos sociales de pertenencia -"Soy bostero (gallina, diablo,...); con comunidades religiosas -"Soy católico (musulman, judío...); y hasta con el universo astrológico animal -"¿Vos también sos Gallo (Tigre, Conejo, Búfalo...")-. Para recibir el dinero a cambio de lo trabajado también tenes que darte a conocer a través de una contraseña generalmente al-fa-nu-mé-ri-ca. A veces la cosa se torna tragicómica cuando al intentar darnos una identidad, los números del pasado se ensañan en jugarnos una mala pasada -"Vos fuiste mi 1° amante (esposa, novio)"- o -"Esa fue mi maestra (de 1°, 2°"...)"-.
Lo interesante de construir la identidad de cada uno es que se alimenta de aquellos fragmentos que compartimos con otros, o que otros nos adjudican, digiriendo algunos ingredientes, pero creando nuestra propia receta única con los condimentos de aquello que jamás vamos a develar tan abiertamente a los demás.
Puede ocurrirte que pierdas la tarjeta que dice qué número sos para el gobierno de tu país y te pases horas explicando que perdiste el papel pero que sabés quien sos; o que te roben tu registro de conducir y que al desconfiado agente de tránsito que te exige el carnet le dediques un coloquio en el que detallás tu idoneidad en el manejo.
En el mundo virtual tenemos nicks, contraseñas, y mentimos convenientemente cuando se trata simplemente de un "contacto" sobre nuestra identidad.
Para muchos fuimos fragmentos de su identidad, para algunos otros somos lo que somos más allá de cualquier papel que intente reducirnos a una categoría. Más allá de los números, de las cualidades y categorías, el juego se pone interesante cuando comenzamos a proyectar lo que seremos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Y sí, conocernos y conocer a los demás...

A esta altura de la vida en la que las redes sociales, los bares, los centros culturales y hasta los lugares de trabajo se han convertido en "espacios de encuentro" con otros, decir que somos seres sociales, no es ninguna novedad. Frente a esta evidencia el conocernos involucra necesariamente conocer al Otro, saber qué nos une, en qué disentimos, sin intento alguno de generar un archivo clasificador para saber a quién recurrir en qué momento, sino tan solo para reflexionar sobre el modo en que cada uno de nuestros contactos, amigos o seres queridos nos afecta
"En el momento en en que queremos decir quién es alguien"- señala Hanna Arendt- "nuestro mismo vocabulario nos induce a decir qué es ese alguien; quedamos enredados en una descripción de cualidades que necesariamente ese alguien comparte con otros como él; comenzamos a describir un tipo o "carácter" en el antiguo sentido de la palabra, con el resultado de que su específica unicidad se nos escapa."
Habilitar un espacio para el conocimiento implica nuestra capacidad de pensamiento, de entendimiento y de comprensión a la vez que nuestra poco explorada capacidad perceptiva. Solo ella justifica nuestro no me preguntes por qué, pero me encanta, o en su defecto, no me cae bien sea cual sea el contexto en el que uno se halle frente a un Otro desconocido. 
Tal vez sea momento de empezar a conocernos y conocer a los demás transformando o ampliando nuestro vocabulario, pasando de un adjetivo calificativo a una expresión que nos ayude a identificar lo que nos sucede frente al otro. Así, un Idiota puede ser expresado como la forma en que se comporta me hace sentir despreciado,o un Simpática, podría traducirse como siento que me comprende y me hace ver lo que sucede con una sonrisa