¿Ser o no ser? Fuimos, somos y seremos

Una de las grandes aventuras en las que nos embarcamos muchos de los que vivimos y no solo transitamos este mundo es la de intentar delinear lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, o al menos lo que querríamos ser.
Cual navegantes del siglo XV , nos adentramos en la inmensidad del mar buscando aquello que aún está por descubrirse. A lo largo del viaje vamos escribiendo nuestras bitácoras dejando en ellas coloridos encuentros con seres o paisajes maravillosos, miradas e imágenes que perduran en el recuerdo, canciones que expanden el alma, aromas caseros que abren nuestro pecho, aquella bruma que nos sorprendió y nos levantó de un sueño, amargos tragos, tormentas inesperadas.
En nuestro andar, en la elección de nuestros caminos recorridos o por recorrer estamos nosotros atestiguando lo que fuimos, lo que somos, ¿lo que seremos? .
Tal vez no debemos ser tan arrogantes... al fin y al cabo, soltemos amarras y sintámonos simplemente parte de este insondable Universo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

¡Qué bueno que estén allí!

Es absolutamente simple. Unas cuantas palabras ordenadas en una oración, cuyo significado, inequívoco, podemos encontrar en cualquier diccionario. Hasta aquí, la producción escrita de una frase, no tendría mayores inconvenientes para quien la escribe o para quien la lee. Sin embargo esas palabras suenan completamente diferente en quienes se sumergen en el acto de leer, especialmente si son los destinatarios específicos de ese mensaje porque ya no hay una lectura lineal, sino interpretativa. Dime quien dijo qué, te diré qué entendí y en unos minutos qué comprendí.
El acto de lectura y de interpretación de un texto nos permite ser completamente libres. Podemos leerlo o no, podemos tan solo decodificar el mensaje; podemos comprometernos con la forma en que esas palabras resuenan en nuestro interior; podemos sentir empatía, simpatía o indiferencia... todo dependerá del momento, de quien haya escrito el texto, de la selección de palabras que se haya hecho o de la presencia estética, poética, descriptiva o narrativa a la que haya acudido el escritor para darse a conocer.
La escritura de mails es un desafío comunicativo de increíble impacto entre nosotros. Se escribe rápido, es directo, frontal, ¿espontáneo? cuando los dialogantes se conocen; pero habilita enormes confusiones cuando quienes van a entablar una "conversación virtual" no saben mucho el uno del otro, no se reconocen. En esas circunstancias parecería que cada uno dice lo que quiere y ya. Se dice, no se con-versa.
El juego de descubrir qué dijo, cómo y por qué se resuelve con unos mates o una taza de café por medio, porque allí el destinatario cobra vida, es una persona que escucha, que se conmueve, que piensa y que siente.  Ese encuentro me compromete, me involucra, me devuelve mi humana imperfección a la vez que reconozco y soy reconocido por el otro. Mi libertad se atestigua en la libertad de quien me interpela.
Por eso amigos, qué bueno que cada vez que nos escribimos un mail, a todos nos quede aún esa necesidad de decir, contar o conversar viendo y sabiendo que son ustedes los que están allí.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Vida exitosa - Vida Valiosa

"(...)Albert Einstein dijo alguna vez: "Intenta no volverte un hombre de éxito, sino convertirte en un hombre de valor". Al final del camino, un hombre de valor podrá decir, con fundamento, que tuvo una vida exitosa.
El médico y filósofo Víktor Frankl sostenía que la trayectoria de una vida puede evaluarse sobre una línea horizontal, en uno de cuyos extremos está el éxito y en otro el fracaso. Sin embargo, Frankl proponía cruzar sobre ella otra, vertical, que en la punta inferior tiene al vacío y en la superior al sentido. Habría que valorar cualquier existencia considerando simultáneamente ambas trazas. Se vería entonces que muchas vidas fracasadas según los parámetros dominantes acerca del éxito, están plenas de sentido. Y muchas vidas supuestamente exitosas se hunden, vacías de sentido, en una tremenda angustia existencial.
Alguien que ha logrado realizar su vocación y se siente afectivamente pleno, pero no es famoso ni popular ni tiene cuantiosos bienes para lucir, podría ser un fracasado para quienes se guían por la línea éxito-fracaso, aunque alcanzaría la cima si se lo valora en la polaridad sentido-vacío. Es verdad, también, que muchos individuos aúnan el sentido y el éxito en una existencia trascendente, mientras en otros el fracaso y el vacío confluyen de modo dramático. En definitiva, se trata de los valores morales que sostienen la vida de cada quien, de la manera en que estos se convierten en acciones y de la responsabilidad con que alguien asume su propio derrotero, sin culpar a otros ni valerse de ellos". Extraido de Diálogos del Alma. Sergio Sinay

martes, 6 de septiembre de 2011

Pocas veces

Hasta ahora he pasado pocas veces por esas situaciones en las que alguien necesita de un otro para dar cuenta de sí, de lo que vale, de lo que aparenta, ¿de lo que es?. En esas pocas veces, quienes posaban su miraba crítica, por momentos burlona, pero permanentemente insegura, expusieron ¿lo mejor? de sí, colgándose de mi serena incierta certeza de lo que soy. ¿Qué puede llevar a alguien a fagocitar a un otro semejante al menos en su humana condición? Me cuesta entenderlo, me niego a aceptar el desenfrenado poder de quien destruye, solo para engrandecer su ego o encontrar un motivo para transitar y construir su realidad.

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿Ser lo que hago?

Ayer escuché... "En el mundo occidental, las personas son en virtud de lo que hacen; sos un taxista o sos un vago. Acá en Turquía, el ser no va de la mano del hacer, simplemente sos porque sos, porque existís"