¿Ser o no ser? Fuimos, somos y seremos

Una de las grandes aventuras en las que nos embarcamos muchos de los que vivimos y no solo transitamos este mundo es la de intentar delinear lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, o al menos lo que querríamos ser.
Cual navegantes del siglo XV , nos adentramos en la inmensidad del mar buscando aquello que aún está por descubrirse. A lo largo del viaje vamos escribiendo nuestras bitácoras dejando en ellas coloridos encuentros con seres o paisajes maravillosos, miradas e imágenes que perduran en el recuerdo, canciones que expanden el alma, aromas caseros que abren nuestro pecho, aquella bruma que nos sorprendió y nos levantó de un sueño, amargos tragos, tormentas inesperadas.
En nuestro andar, en la elección de nuestros caminos recorridos o por recorrer estamos nosotros atestiguando lo que fuimos, lo que somos, ¿lo que seremos? .
Tal vez no debemos ser tan arrogantes... al fin y al cabo, soltemos amarras y sintámonos simplemente parte de este insondable Universo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Y sí, conocernos y conocer a los demás...

A esta altura de la vida en la que las redes sociales, los bares, los centros culturales y hasta los lugares de trabajo se han convertido en "espacios de encuentro" con otros, decir que somos seres sociales, no es ninguna novedad. Frente a esta evidencia el conocernos involucra necesariamente conocer al Otro, saber qué nos une, en qué disentimos, sin intento alguno de generar un archivo clasificador para saber a quién recurrir en qué momento, sino tan solo para reflexionar sobre el modo en que cada uno de nuestros contactos, amigos o seres queridos nos afecta
"En el momento en en que queremos decir quién es alguien"- señala Hanna Arendt- "nuestro mismo vocabulario nos induce a decir qué es ese alguien; quedamos enredados en una descripción de cualidades que necesariamente ese alguien comparte con otros como él; comenzamos a describir un tipo o "carácter" en el antiguo sentido de la palabra, con el resultado de que su específica unicidad se nos escapa."
Habilitar un espacio para el conocimiento implica nuestra capacidad de pensamiento, de entendimiento y de comprensión a la vez que nuestra poco explorada capacidad perceptiva. Solo ella justifica nuestro no me preguntes por qué, pero me encanta, o en su defecto, no me cae bien sea cual sea el contexto en el que uno se halle frente a un Otro desconocido. 
Tal vez sea momento de empezar a conocernos y conocer a los demás transformando o ampliando nuestro vocabulario, pasando de un adjetivo calificativo a una expresión que nos ayude a identificar lo que nos sucede frente al otro. Así, un Idiota puede ser expresado como la forma en que se comporta me hace sentir despreciado,o un Simpática, podría traducirse como siento que me comprende y me hace ver lo que sucede con una sonrisa

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